En esta ocasión la directora del Programa Teatro para Interesados nos hace una reflexión de la experiencia que el grupo de participantes realizó durante el curso de 2011 que culminó con la representación con público el 24, 25 y 26 de junio del mismo año, en diferentes escenarios de nuestras comunidades isleñas, Son Roca, Deià y Selva.
ATREVERSE A LO DESCONOCIDO
La “troupe” de actores y actrices de Mallorca, formada por psiquiatras, psicólogas, alguna actriz y gente de la abogacía, llegó a la plaza del último pueblo donde íbamos a actuar. Con unas vistas maravillosas a la “Serra de Tramontana” y al mar Mediterráneo, no sabíamos si el aire fresco de los primeros días de verano y la inmensidad del lugar, facilitaría la unión con el espectador.
Veníamos de haber actuado los días anteriores en el patio de una casa de espiritualidad y en el anfiteatro de un pueblo precioso. Todas las tardes sirvieron para probar en público las actitudes extraídas de los personajes, poco conocidas por los actores-actrices, que se fueron haciendo habitables a lo largo de los ensayos.
El reconocido director de teatro Peter Brook 1, en una conferencia realizada en la Universidad de Jerusalen cuenta que: “el teatro es un instrumento en el que, en un período corto de tiempo, se puede ir más lejos y abrir fronteras de comprensión a un grupo de personas que se juntan alrededor de otro grupo, o actores, para construir utopías y destruirlas, por ejemplo”. Y dónde se puede descubrir aspectos ocultos en el quehacer cotidiano.
En esos encuentros teatrales, lo principal es mover la llamada “neurona espejo”. Los neurólogos explican que esta neurona se da “En todo ser humano cuando mira a otro ser humano expresando algo y este puede participar de su experiencia” 1.Todos contamos con la neurona espejo. Y cómo no, las 400 personas que nos acompañaron durante las tardes anteriores.
La realidad es una proyección de la mente humana, y el teatro una experiencia colectiva de riqueza social. Si hay un encuentro entre el escenario y el público, ese hermoso acto de participación humana que es la representación teatral, se crea una sola neurona espejo. Entonces la experiencia subjetiva va más lejos, y se da ese instante de suspiro colectivo entre todos los espectadores. Las realidades nacen en el escenario ante la mirada del espectador con la misma unidad de tiempo y espacio.
Si hay una actuación verdadera, el escenario va tornándose en un movimiento constante de expresiones y situaciones que forman imágenes en esa curiosa forma colectiva llamada teatro. El presente está hecho de ajuste y compromiso. El ir momento a momento, requiere del actor, compromiso en lo que vive aquí y ahora, y ajustarse para ir de un momento a otro. Vivir este mundo cambiante, que necesita hacer balances constantemente , para poder ir del punto A al B.
Entonces, el punto de mira, es decir, el observador que habita en cada personaje, en cada actor, y en cada espectador, necesitará ajustarse y cambiar, para estar presente de nuevo en lo que sigue. La subjetividad en cada uno está en movimiento .
Por ejemplo, en la fábula que presentábamos, una adaptación de la obra de Bertolt Brecht “La buena persona de Sezuan” la prostituta Shen-te está esperando un cliente al que no puede dejar porque “necesita pagar el alquiler”. Aparece su amigo Wang rogándole que lo deje todo y acoja a los tres dioses que han llegado a la ciudad.
Cuando Shen-te ejerce la “profesión”, su mirada interna hacia lo que hace, es diferente a cuando recibe a su amigo, o acoge a los dioses. Su mirada va cambiando. La necesidad de trabajar para sobrevivir en un pobre pueblo chino, es la mirada con la que la prostituta observa la acción de vender su cuerpo. Ante la desesperación de Wang, que ha prometido alojamiento a los dioses y no lo consigue, Shen-te modifica la mirada del “primero comer”, y pasa a observar desde la solidaridad hacia el amigo. Después de ser la amiga que ayuda a su amigo, se presenta ante los tres dioses observándose como la humilde servidora que oculta su condición. Su mirada hacia quien es y los hechos que la representan cambian con la rapidez y intensidad que tiene la unidad de tiempo en el lenguaje teatral.
Los personajes de Brecht 2 se caracterizan por sus comportamientos contradictorios; escritos desde la incoherencia del carácter humano. Brecht configura personajes que, según se relacionen con uno u otro, se van ajustando a lo que quieren y necesitan, sin que la lógica sea lo que les caracteriza.
Si seguimos con la relatividad, la percepción que tenemos de nosotros mismos viene dada por el estado del Ser con el que vivimos las circunstancias que nos rodean. Observador y el hecho observado, dice Einstein, participan del movimiento constante en el que se dan los hechos. El elemento Espejo nos muestra la dificultad de distinguir entre lo que proviene de la interioridad del observador, o de la observación externa, es decir lo que el observador observa.
Así pues, en nuestra fábula, el cambio de mirada de Shen-te no sabemos si viene impulsado por el sentimiento de solidaridad o por verse a si misma dándole al amigo lo que tanto necesita.
Podemos convenir que un ser se permite estar y vivir en un mundo cambiante, que va desde lo más banal a lo sublime, pasando por la vivencia del fluir constante que es el tiempo.
Cómo lo viven los actores.
El trabajo que ha llevado la “troupe” de Mallorca se ha basado sobre estos principios dramaturgicos, sin tener, previamente, un conocimiento teórico. Han llevado a cabo los ejercicios teatrales, sin saber nada del efecto espejo, ni de la teoría de la relatividad aplicada, o efecto espejo, en el teatro.
Una vez terminada las representaciones, y después de un día de descanso, nos encontramos para compartir en común las experiencias. A continuación transcribo algunas de las reflexiones dónde el participante, sin tener el conocimiento teórico, llega a las mismas conclusiones por su propia experiencia.
La actriz K se expresaba de la siguiente manera : “Personalmente actuar me aporta libertad interna; una sensación bastante nueva, que para mí representa un salto cualitativo en mi mundo interior. No lo puedo definir mejor. Mirando atrás, me doy cuenta de que he ido adquiriendo “presencia” ante los demás, y este hecho me hace pensar que progresivamente me ha permitido mostrar más partes de lo que soy; pasando de la censura de la mente “de si está bien o no”. El trabajo realizado me ha ido dando esa confianza, en que también soy esas partes que habitualmente uno no está acostumbrado a mostrar, o piensa que no tiene o no puede mostrar, hasta que las “entrena” a través de los personajes. “
Con estas palabras K explica cómo su punto de mira ha cambiado. Deja de auto-criticarse, y mira lo que le disgusta de sí misma, pero con amabilidad.
Otro actor, F, dice: “Actuar es la relatividad de las cosas; el dinamismo y posibilidad de cambio, momento a momento, de cada uno de nosotros. Actuar de formas diferentes en una misma situación. Con el teatro he roto el ritmo con que vivía y respondía en mi vida. He visto con claridad que, según sea la actitud con que enfocas las cosas, la energía cambia.
“Mi principal transformación – dice la actriz H- creo que ha tenido que ver con la tolerancia y la observación con ausencia de juicio de los aspectos miserables que muestro y muestran otros en la tarea grupal. Ser persona no es sólo darse cuenta de la cantidad de personas que hay en uno mismo. Me fascina, también, aprender cómo esas personas, pueden dialogar entre sí sin que una anule el resto....”
La actriz P reflexiona: “... Posteriormente me he dado cuenta, que, para mí, éste ha sido un hecho trascendente ya que, sólo muy ocasionalmente, me permitía salir la parte “oscura” ante lo demás, por el hecho de buscar la aceptación en el otro. Y en ese momento, cuando crees en el personaje, sin juzgarlo, es cuando éste llega a coger una forma que hasta entonces no había adquirido. Para mí esto se puede extrapolar a la vida y los diferentes roles que vas adquiriendo en ella.”
Otro actor -S- ha saboreado así, el vivir en el presente con una flexibilidad en la proyección de quien es, con más herramientas para comprometerse e irse ajustando: “El hecho de actuar tres días seguidos, añadido a los ensayos diarios que hemos tenido en las últimas semanas, me ha conducido personalmente a un territorio desconocido por completo, que me es difícil describirlo. Un territorio donde el excesivo control sobre uno mismo desaparece para dar cabida a otro dominado más por un fluir, lleno de una energía creativa. ”
Fritz Perl: ”Ser tú mismo se parece mucho a la indefinición, ser alguien es ser “nada”, la nada es una no-cosa. No es que no sea algo, pero ese algo no es algo que pertenezca al territorio de las cosas.”
Catalina Lladó
Directora de Teatro y Gestaltista
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